Día 31/12/08
Es el último día del año y desayunamos a la hora ya habitual. Iniciamos la ruta junto con nuestros recién llegados compañeros. Tras iniciar la entrada en las dunas, hay que reconsiderar el planteamiento y dividir el grupo. Hay mucha diferencia de experiencia en la arena entre unos y otros, por lo que decidimos con Victor, separarnos y continuar unos por pista y los otros por las dunas. Es una decisión un poco fría, pero sin duda la mas razonable para poder disfrutar todos.
Nos internamos por el campo de dunas próximo a Ouzina, donde las recientes lluvias han dejado múltiples charcas, donde observamos hasta patos...
Tras cruzar las dunas en forma de cordones, nos aproximamos hasta un minúsculo oasis, en el que hace pocos meses y con la financiación de nuestro amigo Juan de Rota, construimos un pozo de agua que abastece a una familia nómada de la zona. En este lugar y con paciencia se pueden encontrar pequeños fósiles que revelan que en alguna época el desierto fue un mar. Parece increíble…
Seguimos la ruta, cruzando una llanura arenosa que nos hace disfrutar de lo lindo con la conducción. Vamos en busca de unas familias nómadas que habitan el lugar. Para ello tenemos que buscar y encontrar algún paso transitable en el oued. No tardamos en encontrarlo y tras superar los obstáculos, llegamos a las haimas donde habitan las familias. Les entregamos la ropa y comida que les hemos traído, algo muy gratificante viendo donde y como viven. Por muchas veces que les visites, es conmovedor ver las condiciones de vida de estas personas en el siglo XXI, pero es su estilo de vida y ellos lo quieren así.
Hacemos entrega de ropa, calzado y algo de comida a las distintas familias, que nos lo aceptan con un enorme agradecimiento. Estas gentes aunque son muy pobres, no viven en la miseria. Son autosuficientes y es curioso como tienen sus necesidades alimenticias bien solucionadas. Gallinas, rebaños de cabras, pequeños huertos y nunca falta el horno para el pan.
Nos acercamos a un yacimiento de “trilobites” a probar suerte. En esta ocasión, hemos sido poco afortunados y solo conseguimos encontrar algunos trozos, aunque ya parece suficiente.Las nubes se van cerrando, y amenazan lluvia. No pasan 10 minutos en que empiezan a caer las primeras gotas. Decidimos irnos a comer a la Kasbah y la lluvia nos acompaña durante toda la tarde y noche. El último día del año, resulta ser pasado por agua… No deja de ser otra curiosidad del viaje, lloviendo en pleno desierto...
Por la tarde, nos disponemos a preparar la cena de fin de año. Con la ayuda de diversos voluntarios, preparamos y adornamos las dos largas mesas donde cenaremos la última noche del año. Entretanto voy preparando el primer plato, algo especial para la ocasión. Crema de Langosta con gambas y almejas, que hemos transportado en el congelador del coche, desde España. De segundo plato, corresponde hacer los honores al “Méchoui”, 3 preciosos corderos asados al horno de leña y al mas auténtico estilo Berebere y de postre, algo de fruta, unas fuentes de turrones, polvorones y una sorpresa que nos prepararon en el pueblo, dos grandes bizcochos con la inscripción 2009.
Llega el momento clave de la noche, las 23:00 h en Marruecos y las 00:00 h en España. Con una radio de las antiguas que me he agenciado en el pueblo, sintonizamos Radio Nacional de España en pleno desierto. Nuestro compañero Victor, con una campana va repicando las campanadas, por si alguien se descuenta. Todo el mundo atareado con las uvas, la radio digna de un museo y la campana de bronce reproduciendo una por una las campanadas, una estampa realmente pintoresca.
¡¡¡Ya estamos en el nuevo año!!!, un brindis con cava, abrazos, besos, nos deseamos lo mejor para el 2009 y a bailar. Empezamos con algo de música “bailonga”, para que el personal se anime. Había que ver como se movían los lugareños. Entre chilabas, serpentinas, espantasuegras y demás todo transcurre de forma muy familiar y amena. Llegan las 00:00 h de Marruecos y como uno de los asistentes se ha traído unos pocos fuegos artificiales, hacemos una segunda entrada de año, observando el resplandor de los fuegos sobre las dunas y de nuevo a bailar.
La fiesta se alarga hasta las 4:00 h y los niños ya empiezan a caer de sueño, es hora de retirarse y mañana será otro día.