Día 29 de diciembre
Amanece un día radiante y tras el desayuno, partimos para realizar la primera ruta programada. Se trata de una etapa con varios campos de dunas, kilómetros de variada pista y paisajes para recordar. El inicio lo realizamos bordeando las dunas de Ouzina, desde la misma puerta del hotel. Con las ruedas a poca presión, el tramo es coser y cantar. Todo el grupo supera elprimer contacto con un 10.
Por el camino, encontramos un inusual paisaje. Debido a las abundantes lluvias de este año, el desierto se encuentra cubierto de curiosas y bonitas flores, que nacen de la nada. En algunos casos incluso damos un rodeo para no pisar verdaderas alfombras de flores, que nos sabe mal pisar. Seguimos nuestro camino rumbo a la antiquísima Kasbah del Portugués, pero antes debemos cruzar una inmensa llanura arenosa, donde se encuentra uno de los vitales pozos, ya arreglado, de nuestra zona. Tan solo una caravana de dromedarios, irrumpe en la inmensa y despoblada llanura.
Rumbo a nuestro destino, tenemos que cruzar otro bonito campo de dunas, que con ya algo mas de experiencia, se aborda con total confianza. Empezamos a subir y bajar dunas de un modo ordenado y casi simétrico, cuando un coche sube, el otro baja, todo ello a un ritmo regular que visto desde lejos, genera una bonita estampa para ser filmada.
Superadas las dunas y con unos paisajes increibles, llegamos a la Kasbah del Portugués. Este lugar cargado de historia entre sus paredes, ofrece unas vistas dignas de ser contempladas duarante horas.
Ya pasado el medio día, los estómagos empiezan a pedir un alto en el camino. Decidimos buscar un buen lugar a la sombra, para montar nuestro pick nick en pleno desierto. Nos dirigimos a un pequeño oasis situado a pocos kilómetros, donde podremos resguardarnos del radiante sol. Tras la comida campestre y con el apetito apaciguado, nos dedicamos a sacar unas fotos divertidas, las chicas con las chicas, los chicos con los chicos y los jóvenes revueltos...
Tras realizar las fotos en el pintoresco lugar, retomamos la ruta ya de regreso a Kasbah Ouzina. Recorridos unos pocos kilómetros, abandonamos la pista para tomar un atajo campo a través. Conducimos por una extensa y rápida hamada que nos evita recorrer un tramo de pista bastante deteriorada por los camiones procedentes de unas minas de baritina situadas en la montaña.
Entramos a las dunas de Ouzina, por su parte trasera. Son dunas algo mas grandes, pero con suaves crestas que no ofrecen ningún problema en especial. Tan solo se da lagun atasco, en zonas bajas donde la arena está bastante blanda.
Tras unos pocos ascensos y descensos llegamos a la Kasbah. Tras la excelente ruta, nos damos una merecida ducha caliente y al amparo de la tetera humeante, recordamos y comentamos todos los momentos del día.
Hoy tenemos distintos grupos de huéspedes en el hotel, gente venida de muy diversos puntos de España, pero con un denominador común, disfrutar a tope del desierto.
Es hora de cenar. Nos han preparado una reconfortante sopa “Harira”, la deliciosa “Kalia” y un impresionante Cous Cous. Hay comida como para un regimiento. Uno de los grupos, a encargado “Méchoui”, un sabroso cordero, asado al horno tradicional berebere. La presentación es espectacular. Terminada la cena, empieza de nuevo el Folklore con los tambores, para dar la bienvenida a todos nuestros nuevos acompañantes y a dormir, mañana vamos al mercado.