Día 28 de diciembre
Tras el merecido descanso y sin madrugar, nos acercamos al pueblo de Ouzina, para hacer entrega del numeroso material, que todos los coches habían traído. Se trataba de una gran cantidad de material escolar, libretas, lápices de colores, bolígrafos, reglas rotuladores y unos cuantos sacos de ropa. La entrega del material escolar, se realiza en la escuela, donde la maestra tubo la amabilidad de reunir a los niños que se encontraban de vacaciones.
Tras entregar mucho material en la escuela, de forma ordenada y con la supervisión de la maestra, nos dirigimos a la asociación para dejar el resto de objetos y ropa.
Algo que todos deberíamos tener en cuanta, es el modo de entragar las cosas a los niños. Para evitar las situaciones de nervios y peleas que se suelen dar en estos casos entre los niños, es aconsejable solicitar la presencia de una adulto, como pueden ser el maestro o algún padre que haga de mediador para conseguir un orden. De este modo se evitan muchas futuras situaciones desagradables. Lo que no hay que hacer jamás, es lanzar "regalos" desde los coches en marcha, es muy peligroso.
En el pueblo de Ouzina, contemplamos como "nuestra familia", nos preparaban el pan y las tortitas para el desayuno, realizadas de un modo totalmente artesanal. Todo ello bajo la atenta mirada de la persona mas anciana del pueblo, que en estos lugares es la máxima autoridad, respetada y venerada. Y como no podía faltar, la siempre alegre y bicharachera hija adoptiva Asmah, se lanzó a nuestros brazos, un encanto de niña.
Nos disponemos a cruzar el río por el paso de la noche anterior, con el objetivo de recuperar una alfombrilla de la rueda, que el barro había engullido. Una vez recuperada, buscamos otro paso con menos barro para poder cruzar. Todo parecía firme y seco, cuando de repente una rueda del Toyota, se hunde en el barro, es la desventaja de ir el primero.... Unas fotos, unas risas y a desenrollar el cabrestante. En unos instantes proseguimos el camino, con la idea de llegar directamente a las dunas.
A los pocos metros y debido a las profundas roderas que hemos ido dejando en otro blando paso, el Toyota de Manuel, se queda algo atascado. Se repite el ritual, unas fotos, unas risas y esta vez a tirar de eslinga. Tras superar el contratiempo y una pequeña reparación en el Land Rover de Rafa, llegamos a las dunas. Tras recorrer la distancia hasta Kasbah Ouzina con algún que otro pequeño atasco, nos disponemos a comer al aire libre, en el campamento de haimas que teníamos instalado.
Por la tarde, algunos quisieron probar la experiencia de subir a las dunas, a lomos de un dromedario, todo un ejercicio de equlibrio pero con la ventaja que no se atasca en las dunas...
Ya por la noche, una suculenta cena con ensalada bereber, montones de patatas fritas, y pollo al carbón. Los comentarios del día, un poco de folklore con la percusión bereber y a la cama, mañana nos espera la primera etapa de dunas de verdad.