3er Día
Con las primeras luces del día, algunos madrugadores nos encontramos revisando los vehículos para afrontar una nueva etapa. Se trata de un precioso bucle por zona realmente desértica y despoblada. Vamos a visitar a una de las pocas familias nómadas que viven en nuestra zona y para la cual en cada viaje, llevamos algo de ayuda.
Tras visitar a la familia nómada, nos adentramos en una zona de desierto extremo. El polvo hace imposible ver o respirar. El paso de los vehículos genera una espesa nuve, que en varios momentos nos obliga a parar. Superada esta zona, se abre ante nuestros ojos una bonita vista del estrecho de Maharch. Es un paso entre montañas, con un pequeño albergue en su interior, propiedad de unos buenos y hospitalarios amigos. Debido al la tormenta de arena que se empieza a levantar, en vez de comer al aire libre, realizamos el picnic en su interior.
El viento arrecia y la tormenta va tomando mayores dimensiones. Tras comer comodamente en el interior del albergue, iniciamos el retorno a Ouzina. Debido a la poca visibilidad, se decide suprimir el paso por unas pequeñas pero traidoras dunas de fes fes, abriendo un paso alternativo algo mas complejo, pero sin riesgo de sufrir un atasco que nos haga bajar de los coches en plena tormenta.
A medida que transcurre el tiempo, el viento aumenta y nuestra llegada a Ouzina es increible. La tormenta a adquirido unas dimensiones descomunales. Parece que el mundo se termina. La visibilidad es nula y todo adquiere el color rojizo de la arena. El hotel, está invadido por numerosos coches, participantes en "El desierto de los niños", la tormenta les sorprendió en nuestra zona y se refugiaron un buen rato, hasta que fue amainando.
Pasada la tormenta, la 1ª para algunos, entró a formar parte de una nueva vivencia para recordar. Por la noche y tomando un sabroso té, se fueron recordando los distintos momentos del día.