Ya de nuevo en nuestros hogares, ha quedado impresa en la memoria de todos nosotros, la maravillosa experiencia vivida durante el viaje al desierto en la Semana Santa 2008.
1er día
El viaje, se inició con la incidencia del barco de Almería-Nador, que debido a una avería, fue anulada la salida del sábado por la noche. La compañia, habilitó otro barco para el domingo a las 7 de la mañana, lo cual nos obligó a pernoctar en un hotel de Almería.
Ansiosos por pisar tierras africanas, a las 6 h. del domingo, estábamos a los mandos de nuestros 4x4, en la cola de embarque del ferry que nos debía trasladar al vecino continente. La travesia, fue algo movida, ya que el mar estaba un poco alterado.
Una vez en Nador, iniciamos los trámites aduaneros, que en esta ocasión fueron tremendamente lentos. 3 largas horas nos retuvieron en el puerto, lo cual sumaba ya un retraso importante. Salimos del puerto con la intención de llegar a dormir a Ouzina. Llegamos unas horas mas tarde, pero lo conseguimos.
El trayecto es largo, pero como siempre pintoresco, lo cual ayuda mucho ha hacer ameno el recorrido.
Llegamos ya de noche a la entrada del desierto, abandonamos el asfalto y nos internamos en la oscuridad, con la duda de algunos compañeros de viaje sobre a dónde ívamos a parar...
Una vez en Kasbah Ouzina, devoramos la suculenta cena que ya nos tenían preparada y distribuimos las nuevas habitaciones, para tomarnos el merecido descanso. Antes de ir a dormir, algunos quisieron acariciar la luna... que en el Sahara, parece estar al alcance de la mano.