El tiempo, ha dejado atrás la última noche del año 2007, pero la experiencia vivida por todos seguro va a perdurar en nuestras memorias, almenos hasta el próximo fin de año. Gracias a la excelente convivencia creada, entre dos culturas con tradiciones marcadamente diferenciadas, el evento fue todo un éxito.
La ruta, estuvo en la línea de nuestras habituales salidas, recorrimos preciosos parajes sin mas compañía que la de nuestros compañeros de viaje. Visitamos lugares espectaculares, donde las cámaras fotográficas no cesaron de trabajar.
En nuestro recorrido, no dejamos de visitar a una familia nómada, a la cual solemos llevarles ropa y algun juguete para los niños. Su dura forma de vida, impresiona al mas insensible.
Recorrimos lugares como el paso Maharch, su inmensa hamada, la kasbah del Portugués y numerosas dunas que encontramos por el camino.
Estaba claro, que el elemento estrella tenía que ser la arena, por lo que pisamos toda la que quisimos, este ingrediente abunda en nuestra zona. Se preseta en forma de pequeñas y grandes dunas o sencillamente extensas llanuras arenosas.
Llegado el día 31, decidimos tomarnos las cosas con tranquilidad, y realizar un corto recorrido por los alrededores. La familia Ouhasane nos invitó a comer a su casa de Ouzina un delicioso cous cous y una pizza berebere de lo mas exquisito. Fuimos recibidos por todos los niños del pueblo, a los que hicimos felices el último día del año con algunos regalos. Por la tarde salimos en busca de fósiles y alguna que otra aventurilla por el oued que tenemos cerca. De este modo nos asegurábamos estar temprano en el hotel, para preparar la esperada fiesta.
A nuestra llegada la kasbah, ya estaba encendido el fuego del horno para asar el cordero que ívamos a cenar esa noche. Para la ocasión, estrenamos el horno recién construido. Todos nos quisimos aproximar a ver los preparativos de cerca y de paso calentarnos un poco, la noche se presentaba fría.
Sobre las 20:00 h llegó el momento de preparar la mesa y de asar el cordero con el cual nos deleitamos todos los comensales, quizás no llegue a la calidad del lechazo, que se estila por tierras castellanas, pero lo encontramos exquisito.
Con el cordero ya en el horno, nos sentamos a la mesa a tomar el aperitivo y la excelente y tradicional ensalada Marroquí, que dada su vistosa presentación, sabía mal romper.
Tras tan apetitoso ágape, pasamos rápidamente a los postres y esperar a las doce campanadas, que por unanimidad, las celebramos en hora de España. Los motivos fueron porque pudimos sintonizar radio nacional de España en la radio y por otro lado facilitábamos el descanso de nuestros amigos que partían al día siguiente.
LOS CUARTOS, LAS DOCE CAMPANADAS Y........... FELIZ 2008.
Engullidas las uvas, realizamos el brindis de año nuevo y tras fuertes abrazos llenos de buenos deseos, iniciamos la fiesta. Esta empezó con una demostración de bailes tradiciOnales Bereber, al ritmo de los tambores. Poco a poco la fiesta se fue animando y se unieron algunos amigos del pais, brindamos con ellos con el "cava para niños" (sin alcohol) que les habíamos traido para la ocasión. Pasamos a la música internacional y todos a bailar, incluso los que no solemos hacerlo....
Ya entrada la madrugada, nuestros amigos de Salamanca y Sabadell, se despidieron de todos nosotros ya que por la mañana temprano les esperaban unos cientos de km que realizar. El resto seguimos un buen rato hasta que el cuerpo aguantó.
Tras disfrutar de lo lindo del desierto y la amena fiesta, quedamos todos emplazados para el próximo
"Fin de año 2008 en las dunas"