En la región de Ouzina, uno de los principales atractivos turísticos que podemos ofrecer, es el reconocimiento de la zona, a lomo de los característicos dromedarios, símbolo de nuestro hotel.
Previa reserva, organizamos excursiones de medio día o el día completo, al mas puro estilo nómada.
Tradicionalmente, los nómadas del desierto, han utilizado a este curioso y preciado animal, capaz de resistir una de las mas duras condiciones de vida que se pueden dar en nuestro planeta.
En la actualidad y en Marruecos, prácticamente han desaparecido las famosas caravanas transaharianas que realizaban el comercio con el África negra. Debido a esta situación, el dromediario ha sido reutilizado con fines turísticos, siendo una experiencia inolvidable el surcar las dunas a lomos de uno de ellos.
Algunos datos interesantes:
El dromedario es un rumiante similar al camello, del que se diferencia por su pelaje generalmente más corto, cuerpo menos robusto y presencia de una sola joroba en lugar de dos.
Como el camello, es perteneciente a la familia de los camélidos; también se le conoce como camello arábigo o arábico (Camelus dromedarius), como su primo asiático es un rumiante sin cuernos, sin hocico, con los orificios nasales formando aberturas oblicuas, el labio superior dividido y movible por separado y extensible, con pezuñas, el abdomen elevado y patas largas y delgadas. Su anatomía muestra todo tipo de adaptaciones a la vida en los desiertos cálidos y arenosos donde vive: Las rodillas y tobillos tienen callosidades que las hacen más resistentes al ardor de la arena cuando se sientan, sus pestañas largas y finas mantienen los ojos a salvo de que les entre arena, y en la joroba mantienen un depósito de grasa del que pueden nutrirse e incluso generar agua si es necesario. Su capacidad de resistencia ante la deshidratación les ha hecho unos animales muy valiosos en zonas desérticas. Puede resistir hasta 8 días sin agua a una temperatura de 50ºc.
Los dromedarios son originarios de la Península Arábica, aunque han sido introducidos por el hombre en multitud de lugares, y no son raros los casos en que estos animales han escapado y formado poblaciones semisalvajes. A modo de ejemplo se pueden citar los camellos del Sáhara, introducidos por primera vez en la época romana, y los de Australia, que llegaron allí durante las exploraciones inglesas del siglo XVIII.